Parece mentira pero en algunas partes del mundo aún siguen manteniendo el tema de restringir las actividades deportivas en las mujeres. Para ser más exacto, en Irán a las mujeres no se les permite salir del país sin el permiso del marido o del padre. Pues la ley establece que las mujeres solteras deben pedir permiso al padre y si son casadas, al esposo. 

El caso de Niloufar Ardalan, la capitana del equipo seleccionado femenino de fútbol sala es uno de ellos. Ya que no fue autorizada para viajar a Malasia donde se disputará la Copa asiática. Por el motivo que su esposo determinó quitarle el pasaporte a raíz de una discusión familiar, ya que le exigió estar presente en el primer día de colegio de su hijo. 

Ante este impedimento la futbolista manifestó: “No soy más que un soldado nacional que lucha para levantar la bandera de nuestro país. No viajaba fuera de Irán por diversión. Mi objetivo era elevar la bandera de mi país. Soy madre y soy mujer, y no voy a perder mis derechos”.

El equipo venía preparándose para su primera participación en este torneo asiático.  Pero lastimosamente el sueño se le vino abajo para “Lady Goal” apodada así por su habilidad con el balón.

Tanta es su destreza en el fútbol que el equipo femenino de fútbol sala de Abu Dhabi le ofreció un contrato para jugar en el emirato, propuesta que tuvo que rechazar por motivos familiares.

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