Esta iniciativa llega, luego de su éxito en la Copa Mundial de Canadá 2015. Donde la selección cafetera llegó hasta los octavos de final siendo derrotada por las campeonas mundiales, Estados Unidos. Con este modelo se espera encontrar nuevos talentos, que aporten al combinado nacional y aumentar el nivel competitivo de cara a los torneos internacionales. 

Para empezar, el campeonato es nacional. En la primera división se quiere empezar con ocho equipos constituidos de manera legal ante la federación, que cuenten con la economía para disputar los partidos a nivel nacional; esto se refiere a viajes, estadía y salarios de jugadoras y cuerpo técnico, y sobre todo que cuenten con un estadio con las condiciones óptimas para realizar el partido.

Se dividirá en 2 torneos al año. El primero será el Torneo Apertura, donde se jugará un todo contra todos en 7 fechas, Además se jugará una fecha adicional de clásicos regionales. Con las suma de los puntos acumulados el campeón pasará a disputar un partido con el campeón del Torneo Finalización, que es el torneo de la segunda mitad de año. El ganador de la final será el cuadro que clasificará a la Copa Libertadores.

Además con la acogida que pueda tener la primera división luego de tres temporadas, se realizará la segunda división que se jugaría a la par de la primera y con el mismo sistema. Con ambas divisiones en curso, se planeará crear la Copa Femenina con los 16 equipos. El Torneo Apertura se jugará entre marzo y mayo. El Torneo Finalización entre julio y septiembre y la Copa Femenina en noviembre y diciembre.

Un modelo que consiste en que los clubes, estén preparados para afrontar todo un año calendario, que puedan estar en ley y sobre todo que las jugadoras obtengan el nivel internacional. Un modelo que muchos países en latinoamérica deberían copiar para que su fútbol femenino mejore. #HayQueCopiarLoBueno

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