En octubre de 2011 La Cantera lanzó una convocatoria singular. A través de las redes sociales y diarios deportivos anunciaron que iban a tener una prueba de captación de talento. Un grupo de entrenadores certificados de la FIFA iba decidir sí tenías las condiciones para jugar fútbol. La propuesta era exclusiva para chicas. 

—Algo pasó en ese momento— anuncia cuatro años después Danitza Leyva, ideóloga de la Cantera— lo recuerdo como si fuera ayer.

Era el penúltimo fin de semana de noviembre. En aquellos días se jugaba una fecha más del Metropolitano, el único torneo de fútbol femenino local que califica a los equipos para la Copa Libertadores Femenina. Esperaban en las canchas del distrito de San Borja, algunas curiosas dispuestas a probar que tenían lo necesario. Conforme pasaban las horas aparecieron futbolistas que jugaban en la liga pero que ese día no eran titulares. Otras que no estaban conformes con el club al que pertenecían. Acudieron chicas de los cuatro conos de Lima con un periódico bajo el brazo como toda invitación. De pronto tenían al menos 200 chicas probándose para un club que no estaba en competencia. Para un equipo que ni siquiera tendría el respaldo de una institución. Eran nuevos, y la novedad era atractiva.

Cuando el deporte que más te gusta está rodeado de tantos problemas puedes quejarte o o crear un club que desde el comienzo fuera al que a ella le hubiera gustado pertenecer. Organizado, disciplinado y enfocado en las necesidades de una mujer.

En la mitología de La Cantera aquel día se empezó a hacer realidad el sueño de Dantiza Leyva. Después diez años vinculada al fútbol femenino en Perú y había visto de todo. Equipos que se alzaban campeones hurtando jugadoras de otros clubes. Campeonatos que cambiaban de fixture un día antes de que se iniciarán los partidos. Entrenamientos programados para que las chicas terminaran en una sala de emergencia. Academias de verano que no volvían al siguiente.

Cuando el deporte que más te gusta está rodeado de tantos problemas puedes quejarte o hacer lo que Leyva hizo: demostrar que aún en condiciones imperfectas, se puede hacer algo extraordinario. Crear un club que desde el comienzo fuera al que a ella le hubiera gustado pertenecer. Organizado, disciplinado y enfocado en las necesidades de una mujer. 

La ideóloga de La Cantera cuenta la historia de su más grande aventura y no puede evitar abrir de más los ojos. Es una tarde octubre del 2015 y continua sorprendiéndose de que haya sido capaz de tanta audacia. En vez de esperar un capital que nunca llegaría, decidió arriesgarse y pedir una prematrícula para la academia. Abrió la posibilidad del pago online para expandir su mercado. Aquellos primeros meses después de la prueba de captación, la academia de formación creció de a pocos. Pero cuando terminó el verano eso cambió: venían colegios completos a probarse. Buscaban una oportunidad. Si bien hay un costo para participar en la escuela de formación, es un lugar con el que se puede contar de Enero a Diciembre. Sólo descansan quince días al año, durante la navidad y año nuevo. El resto de días, son un fechas canteranas de entrenamiento.

 

Para Danitza Leyva la cantera no sólo es una academia de fútbol. Es un espacio cuya prioridad es mejorar la calidad de vida de las chicas que aman el fútbol.
Para Danitza Leyva la cantera no sólo es una academia de fútbol. Es un espacio cuya prioridad es mejorar la calidad de vida de las chicas que aman el fútbol.

El refugio de las chicas que aman demasiado el fútbol

Ella tenía el conocimiento dirigencial. Giovanni Sosa el deportivo y contaban con la experiencia Myriam Tristán una ex seleccionada de Perú que tenía la marca de ser la goleadora del único campeonato bolivariano que ha ganado Perú en fútbol femenino. Para dar aquel paso se había forzado a ponerse entre la espada y la pared, y no estaba dispuesta a dejarse vencer. Ahora la Cantera había dejado de ser sólo un logo en una carpeta de papeles. Eran un refugio al cual llegar para amar al fútbol sin restricciones.

Desde 4 de enero del 2012 empezaron los trabajos en la cancha con 25 chicas para la escuela de formación. Donde van aprendiendo la parte técnica, física y estratégica del deporte que aman a su ritmo, pero con la vista del grupo competitivo. Aquel primer equipo estaba formado futbolistas que habían pasado al retiro por situaciones de la vida real: hijos, trabajos, estudios, más trabajos. Si una de las que están en formación mejora, la invitan a sesiones adicionales con el grupo pre competitivo o juveniles que entrenan de noche durante los días de semana. La idea detrás de estos horarios es tratar de facilitarle la vida a las chicas y a sus padres. 

No es difícil entender la razón por la que estás futbolistas, encontraron en la Cantera una razón para volver a las canchas. En la mayoría de los clubes demandan una exigencia que no se corresponde a la realidad de las chicas que aman el fútbol. El método canterano funciona: en el primer año promovieron a doce chicas de la escuela al grupo de competencia. Cuatro de ellas fueron llamadas a la selección. Pero esta flexibilidad horaria se traslada en costos cada vez más altos, porque cada horario de entrenamiento es una cancha alquilada. El alquiler carcome más de la mitad de su presupuesto. Pero nadie se rinde ni hace pataletas. La Cantera recurre a canjes o rifas para llegar a fin de mes. 

Sin embargo, ver a tu club crecer es una experiencia que Danitza Leyva no cambiaría por nada. Es decir su cuenta bancaria no crecerá pero la cuenta en espíritu recibe pagos continuos. Le puede pasar a cualquiera que las ve jugar. Un día una chica que siempre miraba los entrenamientos se acercó a hacer una confesión. No podía más, tenía 25 años, y quería meterse a la cancha a jugar. Bastaron diez minutos para ser una más del grupo.

—Las chicas llegan a un mundo que siempre han querido—explica Leyva— Se suman a la Cantera en vez de seguir jugando solas en su playstation o con sus amigos hombres. Llegan a un sitio donde todas quieren jugar. Donde no tiene que rogar a nadie. Donde todas se saben los resultados de la Champions. En la Cantera encuentra amigas de todas las edades, que se preocupan de que aprendas a dar un buen pase.

—Es locazo— sonríe Danitza— Después de una o dos clases de fin de semana, quieren una rutina para que puedan mejorar por su cuenta. Entonces el día de la clase las ves llegar con su polo de su equipo favorito. Algunas incluso se mandan a hacer la camiseta de Ronaldo, y abajo dice su nombre. 

—Tu ves que ahí pasaba algo, pero que no tenía donde aparecer. 

 

Disciplina, puntualidad y refuerzo positivo son algunos de los pilares de esta academia.
Disciplina, puntualidad y refuerzo positivo son algunos de los pilares de esta academia.

Un entrenamiento para disfrutar

En una cancha de césped sintético un grupo de chicas de chaleco rosa se pasan el balón con las manos buscando llegar al área rival defendido por las de chalecho verde. No es rugby femenino,  es un ejercicio de fútbol que las obliga a ejecutar ataques que terminen en un cabezaso hacia el arco. Es un sábado por la mañana en el Complejo Deportivo de San Isidro, y mientras los otros campos de juego parecen adormilados con chicos pateando una pelota sin ganas, en la cancha que ocupan las canteranas, se vive una alegría que en vez de entrenamiento uno sospecha que se trata del más largo y divertido de los recreos. 

En las gradas hay algunos familiares que vienen acompañando a sus hijas. Miran el entrenamiento sin sorpresas ni sobresaltos. No es desinterés, es tranquilidad. Muchas de las chicas han insistido por meses para que las dejaran venir a entrenar fútbol. Esa insistencia es una pequeña revolución en la asignación de roles del hogar peruano promedio. Tener una hija que quiere jugar fútbol no debería ser motivo de preocupación. Sin embargo, es común que algunos padres sientan que se trata de un capricho que se deben cortar de raíz. Covencidos de que será un gasto innecesario, las dejan empezar en La Cantera. Entonces las ven aprendiendo un deporte que no debería gustarles, y encima disfrutándolo. Los prejuicios salen del campo, y son sustituído por hinchas.  

Una de las claves del club es que dentro de la cancha las mismas reglas aplican. Pero cuando la práctica termina ellas tienen otras necesidades como un horario que permita que vengan acompañadas por sus padres.

En las cancha los equipos están compuestos por chicas que en cualquier otro contexto ni se saludarían en el recreo. Desde los ocho hasta los diecisies años entrenan juntas porque es parte del entrenamiento en trabajar en equipo, sin importar la edad o el nivel de experiencia. Además los sábados por la mañana es un horario fácil de cumplir, están las que tienen otro día para entrenar. Esa es una de las claves del club. Dentro de la cancha las mismas reglas aplican, pero fuera de ellas las mujeres tienen otras necesidades como un horario que permita que vengan acompañadas por padres en horario de oficina.

En el borde de la cancha el director deportivo de La Cantera Giovanni Sosa, levanta la voz cuando quiere evitar que las chicas hagan trampa, pero también lo hace cuando las felicita si el ejercicio acaba en gol. No es raro verlo dirigiendo las prácticas de la base de la Cantera. Es una de las ventajas de los equipos pequeños, las principiantes tienen un trato directo con las personas que más saben de fútbol del club.

Durante uno de los ataques la pelota sale del campo, y sucede algo típico. Durante el lateral una de las pequeñas lo ejecuta como si fuera un pase de pecho. Sosa desde el otro lado del campo les indica que lo repitan. Viene una jugadora alta con lentes y pelo enrulado a enseñarle que los laterales siempre van por encima de la cabeza. Dentro y fuera de la cancha las grandes enseñan a las pequeñas y así sucesivamente. Es usual que un equipo que quiere tener éxito no debería perder su tiempo con jugadoras  con poco ningún potencial. Sin embargo la Cantera entiende la importancia de los procesos. Quizás una de las niñas que recién aprende los rudimentos del juego se convierta en la mentora de la próxima diez de Perú.

 

La disciplina de respetar procesos

Hace unos meses durante la primera feria dedicada al balompié en Perú “Lima Vive Fútbol”, dio una de las conferencias más interesantes del programa. Durante más de media hora se encargo de desmentir cada uno de los argumentos que aseguraban que el fútbol femenino es un deporte “menor” o “diferente” al de hombres. 

Para hacerlo mostró un video de la selección de Estados Unidos durante el mundial de Alemania 2011. Repaso varias veces un ataque en donde las norteamericanas llegaron en tres pases al arco rival con opción de gol. La técnica de los pases era la misma que la de los hombres. La velocidad se sentía un tanto superior. El vértigo del partido era  intenso. Entonces preguntó a la audiencia ¿Existe una demostración de fútbol más perfecta que ésta?

El balompié debe ser uno de los deportes más accesibles que existe. Permite que jugadores de un metro cincuenta puedan competir con defensas de un metro noventa, y salir victoriosos. Adjudicarle un género no es otra cosa que una pérdida de tiempo. La Cantera por eso sigue de largo aún cuando el verano y las vacaciones útiles se acaban. Haciendo justicia a su nombre en vez de buscar el campeonato metropolitano coleccionando estrellas de otros equipos, ha decidido el camino formativo: empezar a entrenar a niñas cada vez menores. Empezaron con chicas de doce años y este verano abrirán una categoría para niñas de seis años. Una edad clave en el desarrollo de los fundamentos del fútbol. 

El primer equipo de La Cantera es un equipo que empuja y que concede espacios atrás. De las once fechas del Torne Metropolitano, más de la mitad de los partidos los gana por goleada. Cuando pierde el resultado es siempre reñido y abultado

En una entrevista Marta Tejedor, actual seleccionadora de Perú, indicó que ese era uno de los principales problemas del equipo que dirige. Las jugadoras de otras selecciones podrán tener la misma edad que las peruanas, pero llevan más tiempo absorviendo los fundamentos. Aunque en mayores esa diferencia pueda reducirse con entrenamiento, es en los torneos juveniles importantes donde esa diferencia se hace más visible. El nivel de juego tanto técnica como físicamente las sobrepasa. De ahí la larga sequía de campeonatos. Los malos resultados tienen consecuencias económicas: nadie apoya un deporte que no gana. Es un círculo vicioso que pone en una encrucijada a las futbolistas más talentosas. ¿Vale la pena seguir entrenando?

El fútbol femenino tiene la misma enfermedad que el masculino. Pero a una escala mayor. No sólo se eligen las mismas soluciones a los problemas esperando un resultado diferente, sino que el nivel de indeferencia llega niveles alarmantes. Pregunte a cualquier persona el nombre de 5 jugadores de la selección, intente luego que nombre a una sólo jugadora del combinado femenino. Es muy posible que ni si quiera sepan de la existencia de tal equipo. De ahí que el éxito de la propuesta de la Cantera sea tan importante. Al trabajar la técnica de las niñas de seis años, hará que sea posible en la próxima década tener un universo de futbolistas con las competencias en un mismo nivel que en otro países de la región. El futuro de esas niñas, será el futuro del fútbol femenino de Perú
 
Hasta que llegue ese día el trabajo de Giavanni Sosa, un entrenador especializado en la dirección de menores, no es sólo pasa por que sepan hacer una gambeta sino que entiendan el lado estratégico del juego. Tienen una certificación FIFA y lleva en la Cantera desde el principio del proyecto en el 2011, cada vez que sus jugadoras saltan al campo tienen las cosas claras. No tendrán las mejores habilidades para driblar, pero entienden perfectamente un sistema de juego que las hace competitivas. 

El primer equipo de La Cantera es un equipo que empuja y que concede espacios atrás. De las once fechas del Torne Metropolitano, más de la mitad de los partidos los gana por goleada. Cuando pierde el resultado es siempre reñido y abultado. Aquel sábado la práctica de fútbol con las manos queda en un empate a uno. Giovanni Sosa termina el ejercicio y se disponen a practicar pases largos. 

–Esencial, para cambiar el panorama de juego— enfatiza para que entiendan la importancia de grabarse en las piernas la fuerza necesaria de esos pases. Para que salgan instantáneos durante un partido en donde no tienes tiempo para nada.

 

El futuro del fútbol es familiar

Ver un entrenamiento de la Cantera es querer entrenar con ellas. Es sorprendente lo que puede lograrse con el refuerzo positivo. Sin castigos ni amenazas, se respetan los ritmos propios. Las curvas de aprendizaje. Sino estuvieran motivadas no sería igual. Esa alegría se trasladó a las casas de las chicas.

Hay una anécdota que a Danitza Leyva le encanta contar. Ocurrió hace poco durante una copa escolar, donde participaron porque no hay campeonatos de menores entre los clubes “grandes”. Cada vez que Valeria Oblitas, una niña que es canterana desde los 8 años, tenía partido aparecía en la tribuna sus padres, abuelos y bisabuelos. 

—Imagina yendo al estadio con toda tu familia. Tendrías que ser loco para hacerlo.

Aquejado por las barra bravas, por hinchas dando muerte a otros hinchas. El fútbol con el que sueña Leyva es aquel en el que puedes llevar a tu bisabuelo al estadio. 

—Si tu no te creas tu oportunidad, está nunca se aparecerá— Afirma sin dudas— Tiene que haber alguien que dé el primer paso, alguien que se compre el pleito. 

La Cantera tiene la iniciativa. A veces es todo lo que se necesita.

1 Comments
Vanessa Laura 31 diciembre, 2015
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quiero ser de la cantera!!!!!!!!!!!!!!