Todo este suceso se inició a raíz de que un grupo de padres ejecutaron una demanda al tribunal estatal de California. Esta demanda acusaba a la FIFA, y otras organizaciones, de negligencia y descuido en los tratamientos por las contusiones o lesiones cerebrales sufridas en los niños por golpear el balón con la cabeza o por el choque de cabezas entre dos jugadores.

Según los demandantes, en 2010, casi 50 mil jugadores escolares sufrieron contusiones, más que en el básquetbol, béisbol o en la lucha.

La prohibición es obligatoria para las categorías inferiores de los equipos nacionales de la federación estadounidense y para sus academias, pero sólo es una recomendación para el resto.

Asi mismo el co-autor del libro «Contusiones y nuestros hijos», el doctor Robert Cantu, expresó que las cabezas de los jóvenes son más «moldeables» y el riesgo de que el cerebro sea agitado al golpear el balón con la testa es mucho mayor, al no estar por completo desarrollada.

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