Mamá ya no desesperes. Si ser futbolista es lo más normal del mundo. Al menos para los niños lo es, por lo que también debe serlo para las niñas.

Quizás nunca imaginaste que dentro de ti, iba formándose una apasionada del fútbol y ni mucho menos imaginabas que cuando creciera te pediría que la dejes jugar y que la acompañes a los partidos. Nunca te opongas, tal vez descubras que el fútbol no te disgusta tanto como creías o incluso que tienes una pasión oculta.

Estas cuatro razones te ayudarán a ser una buena madre futbolera.

Apoya su decisión, y deja de pensar que el fútbol no es para chicas

Si tu hija te comenta que quiere jugar fútbol ya no hay necesidad de sugerirle cualquier otro deporte, no va ser fácil quitársela de la cabeza. El hecho de que trates de convencerla para que practique otra disciplina, no va a funcionar. Quizás al principio si trate de involucrarse con otro deporte solo por darte el gusto, pero es muy probable que con el tiempo se desanime y desista.

Involúcrate en la vida deportiva de tu hija

Es importante que participes en las actividades del club o del equipo porque te permite conocer y socializarte con los demás padres y madres del fútbol. Además puedes convertirte en la nueva integrante de la gran familia futbolera que todos los domingos hacen sentir su apoyo a los suyos en situaciones difíciles como una lesión o una derrota. Después de un tiempo ya no querrás perderte un domingo de partido.

No cometas el error de distraerte con el celular

Escribir un mensaje en el celular y de pronto te das cuenta que te has perdido el golazo que acababa de anotar tu hija. Y te preguntas que respuesta me invento si me pregunta si lo vi. Cada partido es una oportunidad de ver el desarrollo de tu hija. Ver el partido que hizo te servirá de mucho a la hora de celebrar los éxitos y consolarla en las derrotas.

¡Llegaron las vacaciones! 

En las vacaciones te imaginas durmiendo hasta tarde, pero viene tu hija y te cuenta que tiene un campeonato. Bueno, dicen que sólo por los hijos se hacen estos sacrificios.

Al disponer de un poco más de tiempo libre, puedes llevar la cámara y sacar algunas fotos del partido. Aunque en ese momento reniegue de ti por ser una «madre pesada», pero cuando pase el tiempo verá lo increíble y comprensiva que fuiste como madre al tomar fotos de sus inicios como futbolista.

 

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