En el marco del partido de vuelta por el ‘Victory Tour’ la selección campeona mundial, perdíó su primer partido como local luego de 10 años. Estados Unidos cayó 1-0 ante la selección de China.

Aún no empezaba el encuentro y Abby ya tenía lágrimas en los ojos. Ante una multitud de 32.950 personas en el Superdome de Nueva Orleans Wambach aparecería por última vez vistiendo la camiseta de su selección.

Un ambiente de juego conmovedor para cualquiera menos para la selección asiática, que al minuto 58 de partido anotaría el único tanto del encuentro. Wambach como era de esperarse tuvo sus ocasiones de gol que fueron frustradas por la defensa rival.

Llegó el minuto 72 de partido y era hora del adiós. La carrera de Wambach llegó a su fin. Se quitó los chimpunes y la banda de capitana que la portaba con tanto orgullo y esfuerzo. En ese momento los gritos del estadio caían desde las cuatro tribunas, todo el equipo se acercó para despedirse y salió lentamente del campo mientras era coreada como una estrella de rock.

Hace unos meses en Canadá, Wambach consiguió el único título que le faltaba en su repisa de trofeos. La selección norteamericana se coronaba campeona del mundo.

Leyenda: En esta  foto de Abby con la bandera de su país, vemos con lágrimas en los ojos por haber logrado lo que tanto buscó durante años.
Leyenda: En esta  foto de Abby con la bandera de su país, vemos con lágrimas en los ojos por haber logrado lo que tanto buscó durante años.

Wambach no fue una jugadora más de esa selección. Fue su estandarte, su voz y su personalidad. Una figura que con resultados consiguió el reconocimiento necesario para un deporte que no era considerado para chicas, tuviera una importancia nacional y mundial.

Cuando la selección femenina empezó a cosechar los frutos, Abby fue el rostro para que más niñas se pusieran a practicar este deporte. Siendo la figura principal de Live Yours Goals, división de la FIFA que se encarga del desarrollo de este deporte, regalo a cientos de miles de chicas el sueño de ser una deportista profesional.

En Canadá, cuando la selección de EUA, ya estaba clasificada a semis. Se vió cómo el público se levantó y a una sola voz alentaba a cierta jugadora que empezaba a calentar. No era Alex Morgan, ni Holliday, era Abby Wambach. La capitana que a pesar de no estar en las mejores condiciones para disputar para disputar el torneo, siempre es importante para su equipo.

El talento no basta

El primer triunfo de su carrera como profesional se dio luego de un tropiezo en la final de la liga de 1997. Ese 15 de noviembre una joven Abby, se trazó como meta que no volvería a perder una final.

Así fue como al año siguiente en 1998, a sus 18 años, consiguió su primer título a nivel de clubes. En ese triunfo anotó 19 goles y 12 asistencias en 26 partidos. Un título a base de esfuerzo y sacrificio en conjunto con su equipo Florida, club por el cual había fichado al inicio de la temporada.

Un momento especial en la carrera de esta fantástica jugadora fue llegar a su gol número 100 con la selección, el 19 de julio del 2009. Ese día la jugadora que la superaba en la suma de tantos anotados con la selección estadounidense era Mia Hamm con 158 dianas. Récord que superaría en un amistoso ante Corea del Sur, Abby no solo batió la marca impuesta sino que además ese día marcó un ‘hat-trick’. Hoy deja la vaya muy alta y difícil de romper de 184 goles.

Sin duda la mayor de las recompensas a nivel individual fue en el 2012, cuando se llevó el premio a la Mejor Jugadora del Año. Luego de llevar 10 años en la selección nacional y múltiples premios dentro del fútbol estadounidense. Wambach superó a su compatriota Alex Morgan y a la cinco veces ganadora del premio Marta.

Hay un gol que resume el personaje que significa Abby Wambach. En el mundial del 2011, en cuartos de final frente a la selección de Brasil, ese partido se define como la confrontación del ‘jogo bonito’ y la gloria a base de entrenamiento. Al minuto 122 de partido, cuando todo parecía perdido y era inminente la eliminación del cuadro americano. Apareció la goleadora, Abby Wambach luego de un gran centro de Megan Rapinoe. La 20 del cuadro de las barras y estrellas colocaba el 2-2 en el marcador. Un encuentro que la selección norteamericana terminaría ganando en la tanda de penales.

Esa anotación, que fue con lo más fuerte y lo más a trabajado la delantera. Un cabezazo sin parpadear y con la mirada fija en el arco que  ha dejado secuelas en todos seguidores del fútbol femenino.

En palabras de la misma Abby en el comercial de Gatorade: “Olvídame, olvida mi número, olvida mi nombre, olvida que alguna vez existí. Olvida las medallas, los récords que rompí y los sacrificios que hice. Yo quiero dejar un legado con la pelota corriendo hacia adelante, con los logros de la siguiente generación tan buenos que ya no me recuerden más; así que olvídame porque el día que me me olvides será el día que habremos triunfado”

Son palabras fuertes para cerrar una increíble carrera. Ella pide que la olviden pero lo cierto es que por el momento es algo imposible. Una nación. Un equipo. UNA ABBY.

 

 

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