Este penal sería considerado como el más raro del fútbol femenino. Ya que todo esto sucedió cuando una jugadora de Guatemala estaba corriendo por la banda izquierda antes de ser abordada por una jugadora  trinitaria quien intentó derribar a la delantera guatemalteca impidiendo que logre su objetivo que era llegar al arco para anotar o ejecutar un pase gol.

El acontecimiento inusual llegó cuando la jugadora de Trinidad y Tobago pecó de inocente al pararse y coger la pelota con su mano dentro del área, creyendo que la pelota había pasado la línea. En ese momento el árbitro hizo sonar su pito para cobrar el penal, tras la acción de la trinitaria.

Por suerte, la selección de Trinidad y Tobago logró revertir el marcador, gracias a los goles de Kennya Connor y Tasha St-Loui y dejó como parte anecdótico aquel blooper.

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