Perú y Venezuela se enfrentaron en lo que se esperaba un buen debut de la blanquirroja. Este grupo humano a cargo de la entrenadora española Marta Tejedor viajó a Venezuela con la ilusión de conseguir buenos resultados y su primera meta es pasar de grupo, una meta bastante alta para un grupo que no ha mostrado un gran desarrollo futbolístico, táctico o físico.

En frente de la blanquirroja se encontraba la selección venezolana. Una selección trabajada, que su exponente es Deyna Castellano un niña de 16 años que es la que maneja los hilos de su selección. Por nuestro lado Pierina Núñez es la que más experiencia tiene dentro de este grupo.

Es fácil opinar desde afuera, pero no es justo que la  carga se lo lleven las chicas. No es su culpa, Venezuela es superior. Un selección que trabaja a doble turno todos los días de la semana, mientras que nuestra selección entrena a un turno de lunes a viernes, descansa los feriados y claro en fiestas. Con un sudamericano a puertas nuestras chicas prácticamente en diciembre no se entrenaron.

Lo que pasó en el partido es el reflejo de nuestro fútbol femenino. Un deporte que no es tomado en serio, que la federación no invierte y que las chicas son las que aguantan las críticas, los comentarios y claro la burlas de quienes se sienten superiores. En fin el partido, o al menos como lo vivió la mayoría que sigue el fútbol femenino, fue ver un gol tras otro de la selección venezolana. Tres goles de Daniuska Rodríguez, tres de Deyna Castellanos, uno de Olimar Castillo y otro de Jeismar Cabrera.

El punto es, ¿qué hacer ahora? A la selección aún le quedan 6 puntos por disputar. No está todo perdido, claro es difícil reponerse de semejante goleada, pero las chicas son fuertes, saben reponerse. Quisiera decir que el apoyo del fútbol femenino en el Perú es igual de fuerte que el espíritu de nuestras futbolistas. Solo me queda decir que Perú se repondrá el fútbol femenino está creciendo y nosotros no debemos ser ajeno a este boom. A la selección sub 17 que se encuentra en Venezuela, salgan con todo, demuestran que una derrota no las marca. Demuestren de qué están hechas. Mucha suerte.

 

 

 

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