Para las mujeres afganas no es fácil jugar en su país, ya que el machismo es el principal obstáculo al que se deben enfrentar para poder jugar. Es por esa razón que varias de las jugadoras de la selección se encuentran viviendo en Europa. Muchas de ellas han sacrificado todo por elegir el fútbol como su profesión.

Las veces que les han permitido jugar en su país, estas mujeres han tenido que utilizar necesariamente el pañuelo en la cabeza. Y como el fútbol es un deporte de contacto es complicado mantener el pañuelo en su lugar y les es incómodo arreglarse en pleno juego.

Es por eso que la empresa danesa Hummel se les ocurrió darle la solución a las mujeres afganas, al diseñar un hiyab deportivo (pañuelo que sirve para cubrir el cabello de las mujeres musulmanas).

Así mismo, la marca Hummel est´s en conversación con los otros países del Medio Oriente para fabricar uniformes semejantes a la de la selección femenina de Afganistán.

La novedad de este uniforme está en la incorporación del hiyab en la camiseta y las mallas que permitirán cubrir las piernas.

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