La influencia que ha tenido la arbitra uruguaya por el fútbol femenino ha sido por parte de su familia, ya que su abuelo fue árbitro, su padre entrenador, su tío futbolista profesional y su tía arbitra. Con todo ello, era obvio que el fútbol ocuparía un lugar importante en su vida.

Al principio probó y comenzó a jugar de 9, no lo hacía mal pero sentía que no era lo suyo, así que de curiosidad nace la idea de ser árbitra. Cuando su padre se enteró de la noticia se opuso por la manera de cómo los jugadores tratan a los árbitros y ella siendo mujer, no la quería exponer a que le falten el respeto. Pero poco a poco, Claudia terminó por convencerlo al proponer la idea de que arbitrando algunos partido podría ayudarlo a pagar sus estudios.

Por que no solo se dedicó de lleno a ser árbitra sino que estudió abogacía, su otra profesión.

Con el transcurrir del tiempo, creció la cantidad y la calidad de los torneos femeninos es ahí donde ella decidió priorizar como carrera el hecho de ser árbitra. Poco a poco fue escalando primero ascendió a tercera, luego en el 2010 llegó a segunda. Después fue nombrada árbitra internacional FIFA y dirigió el Torneo Sudamericano Femenino Sub-17 y en la Copa Libertadores Femenina.

Retroceder nunca, rendirse jamás

A raíz de la experiencia de arbitrar en la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA 2012, le permitió visualizar que la competencia era cada vez mayor y muy reñida. Claudia al darse cuenta de ello entró en dudas si seguir o no.

Pero el destino quiso que otra vez se juntara con el fútbol. La llamaron para el Mundial Sub-20 como árbitra de reserva, pero había sido mamá en enero es por esa razón que falló en la prueba de velocidad.

«Ahí fue fundamental el apoyo de mi marido Gabriel (Popovits), que es árbitro asistente internacional FIFA. Y agradezco como pasaron las cosas». Porque «Me citaron para la Copa Algarve. Entrené duro, aprobé y el premio fue la convocatoria para Canadá».

«Todo el proceso de preparación FIFA me permitió absorber al máximo lo que viví allí». «Dirigí tres partidos, entre ellos el cuartos de final entre Canadá e Inglaterra que rompió el récord de asistencia. ¡Jamás había jugado ante 54.000 personas! De Canadá salí fortalecida para vivir lo de ahora».

Fuente: FIFA

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