Una de las virtudes que promueve el Islam es la buena salud y el deporte, animando a hombres y mujeres, realizar actividades físicas para mantener estilos de vida saludables.

Sin embargo, hay corrientes dentro de esta religión que restringen la forma en la que las mujeres pueden practicar deporte en los espacios mixtos y establecen un código de vestimenta que puede resultar inusual para su práctica ante el resto del mundo.

Dicha vestimenta es conocida como hijab, un velo que dependiendo del nivel de restricción que puede dejar a descubierto sólo los ojos o todo el rostro. Es utilizado por las mujeres musulmanas como una señal de modestia frente a hombres que no son su familia inmediata.

En países donde la imagen de la mujer se encuentra más limitada, es donde el fútbol femenino está ayudando a superar las barreras.

La entrenadora de la selección femenina de fútbol de Irán, Cristina Avellán, durante una entrevista ha contado que las mujeres carecen de muchos derechos civiles básicos. Pero que usar o no hijab no es una de las más urgentes.

La selección islámica mejor posicionada en la clasificación de la FIFA son las vietnamitas, ocupando el puesto 34 del ránking mundial, seguidas por Uzbekistán en el puesto 42, Jordania en el 54 e Irán en el 55. El hijab no ha detenido a estas selecciones a desarrollarse en el deporte que les apasiona.

El 2013 la FIFA aprobó el uso en el fútbol femenino del hijab. Este hecho hace que las mujeres musulmanas puedan entrenar, competir libremente en este y otros deportes. Esta decisión de la FIFA promueve el deporte femenino en las naciones árabes e islámicas, quienes ya  cuentan con futbolistas de alto nivel.

Desde afuera podemos creer que el hijab puede resultar algo incómodo para practicar un deporte.  Pero en muchas ocasiones es parte de la libre elección de las mujeres que desean usarlo para afirmar su identidad: musulmana y futbolera.

La demanda por estos pañuelos ha hecho que marcas como Nike y otras, desarrollen el “Sport Hijab” con material dry fit, es así como las mujeres musulmanas pueden adaptar sus tradiciones y tener mayor actividad deportiva. Algo fundamental para su desarrollo personal.

 

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