1. No puedes evitar tener el bronceado más bizarro que puedas imaginar.

Aprovechas para obtener ese bronceado tan deseado… lástima que no salga como quieres. Ya sabes, normal. Y luego viene el trabajo más duro…  emparejar el bronceado. ¡Suerte!

2. Tienes una cola de caballo permanente.

Porque sabes que te queda bien y es perfecta para todo momento. De paso es lo primero que haces y te acostumbras al look.

3. Te sientes más cómodas con tus zapatillas que con tacos.

“Es cuestión que aprendas a caminar con ellos…” sí, claro.  Zapatos de taco ¿qué es eso? Muchas tenemos miles de zapatillas, las de fútbol , las de correr, las de salir y más.

4. Entrenamiento + período = ¡TORTURA!

Cuando tienes una escena de crimen en tus piernas y sólo quieres que te dejen morir en paz. Y encima te llega con cólicos. Y te dicen que harán el test de Cooper. ¡Dios, sólo mátenme ya!

5. Que te golpeen en el pecho sin que tú quieras.

¡Y la que te golpeó fue una de tu equipo! Maldita traidora…

6. Cuando tienes que forzarte a sonreír y debes decir: “Buen juego, buen juego, buen juego… ”

Y aprendiste así a poner la sonrisa más hipócrita que tienes. Te será muy útil para futuro.

7. El balón es parte de ti… literalmente.

Y piensas que te da más personalidad… pero duele. Será marca permanente créeme. No hay partido en que no salgas con una de esas marcas, hasta que llegas a considerarlo como un tatuaje.

8. Una escalera parece una montaña.

Pero todo esfuerzo vale la pena… sigue pensando así. Algún día lo creerás. Yo sigo esperando hacerlo. Luego de un entrenamiento, sólo quieres dormir por una semana y te queda corto.

9. Los pantalones te quedan perfectos en tu cintura y caderas… pero está muy apretado en tus definidos muslos.

Y con las pantorrillas, ¡ja! dile adiós a los pitillos. Siempre es día de buzo o short de correr. Total, son más cómodos.

10. Ese momento cuando te das cuenta que tienes más ligas para el cabello en tu muñeca que pulseras.

Y no solo en la muñeca: mochila, bolsillos, cartera, bolso, lo que lleves. Si te quedas sin ellas, mueres en la cancha. Y cuando le prestas a tu amigas porque necesitan una. ¡Y nunca la devuelven!

11. El hecho de que nadie quiere ver un partido de fútbol femenino contigo, y el masculino reciba toda la atención.

Tranquila, entre nosotras decimos que se trata de una fase :P.

12. Y el mayor problema de todos: el tener que soportar a todos los tontos que se creen mejor que tú.

Y aguantar las burlas y las excusas si lo haces mejor que ellos. ¡Sólo admítelo! La “niña” la mueve mejor que tú.

13. Sin saber que el “pateas como una niña” es el mejor cumplido que te pueden hacer.

¡JA! ¡Déjame enseñarte cómo patea un niña de verdad!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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