Sobre las especialistas del último minuto

El argot del fútbol las coloca como un pariente lejano de los anfibios: tienen sangre fría. Esas futbolistas sacan a relucir su experiencia o confianza para pedir la pelota y ser decisivos son autómatas que no piensan en si fallarán o si serán héroes del minuto final. 

Quizás esa es la lección más importante de enfrentarse a un límite de tiempo. Al abandonar la idea de que podemos controlarlo, nos liberamos para hacer lo que mejor sabemos. En vez de ser sus víctimas, empezamos a formar parte de ese último minuto, para bien o para mal

Ganar en el último minuto es la forma más pura de esperanza

Esos partidos ganando en el último minuto son los que más recuerdas.
Esos partidos ganando en el último minuto son los que más recuerdas.

Uno de los lugares comunes del fútbol es que nada esta dicho hasta que el árbitro lleva el silbato a la boca y emite tres largos silbidos como una sentencia de muerte o gloria. La esperanza es un gol en el minuto noventa.

Para quienes han jugado una final, el último minuto, es el territorio donde se deciden los destinos. Es el resultado que hará que valga la pena el trabajo de semanas, los sacrificios, la espera. Todos los caminos conducen a ese instante, donde lo extraordinario puede pasar.

Aunque haya resultados cerrados, el último minuto para el que está abajo es la forma más pura de esperanza. Un combustible que puede crear milagros. En el último mundial de fútbol femenino, el equipo campeón, Estados Unidos hizo un gran despliegue físico intentando que el último minuto no sea su verdugo. En la final del torneo, una goleada en los primeros minutos hizo que la frase «Esto no se acaba, hasta que se acaba» perdiera su certeza.

Hay muchas cosas más en juego de lo que un hincha puede creer

Si bien el fútbol es la cosa más importante de lo no tan importante, salir airosos de un minuto final puede cambiar no sólo el estado de ánimo de un estadio sino el de un país.

En una investigación del Banco Nacional Holandés decidieron analizar la influencia de los resultados de partidos de su selección en su bolsa de valores. Lo que demostraron fue que cuando su selección fue derrotada del mundial de 2010, el valor en general bajó siete puntos. Su interpretación fue sencilla: hasta los inversionistas se deprimen. Cuando tu equipo gana, hay una renovada confianza en el porvenir.

Cuando falta solo cinco minutos, y tu sientes que podrías meter los dos goles que te faltan

Mister Ferguson urgiendo al árbitro que termine el partido.
Mister Ferguson urgiendo al árbitro que termine el partido.

Las victorias cómodas no pueden compararse a las que se consiguen en el minuto 90. La adrenalina de esos momentos hace que muchos atletas que los viven se sientan en un estado temporal diferente. Hasta los entrenadores, parecen tomados por la locura. El tiempo se distorsiona cuando quieres anotar un gol más. Sólo basta mirar la cara de desconcierto de las jugadoras cuando el árbitro termina un partido especialmente difícil. Antes de celebrar o lamentarse, su rostro anuncia, ¿ya terminó? 

 

 

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