Alemania llega al Estadio de Maracaná en Río de Janeiro. Toda la selección alemana baja del bus, hay una jugadora cargando entre sus pertenencias un peluche de reno. Viejo y desgastado pero con mucho amor. Sara Däbritz se siente segura con su amuleto de la suerte en un partido tan importante, la final de los Juegos Olímpicos. Todo un acontecimiento para una chica de veintidós años.

La trece alemana aún tiene mucho por aprender. Pero dejó de ser la promesa para cumplir con un rol importante dentro de la selección germana: ser la dupla de Marozsán. Su agilidad, inteligencia, regates y visión de juego son definitorios en los partidos. Si bien la 10 de Alemania, es la que maneja los hilos, ella es la que se encarga de romper las cinturas y abrir el paso.

La heredera de la dorsal de Célia Sasic es el futuro inmediato de Alemania. Lo ha demostrado en el último torneo de fútbol femenino. Además cada día crece más de nivel gracias al arduo entrenamiento de su equipo el Bayern Munich. Una jugadora que se caracteriza por la precisión en sus pases, su visión de juego y sobre todo por ser una excelente regateadora. A pesar de ser joven se ha ganado un puesto en la absoluta alemana.

Copa Mundial sub 20. Año 2012. Sara capitana y con la 10 en la espalda. 
Copa Mundial sub 20. Año 2012. Sara capitana y con la 10 en la espalda. 

Los inicios de una estrella

A los 16 años empezó a su carrera en las inferiores del club SpVgg Weiden SV de Alemania. Un años duró en aquel club, para luego encontrar su puesto en el SC Freiburg donde en el 2012 debutó en primera división de la Bundesliga. Un Ascenso rápido para una chica de 17 años.

La selección alemana una gran influencia en ella para lograr su rápido despegue. En el 2010 ya estaba dentro de la inferiores germanas. La sub-15 era su lugar, donde aprendió a jugar como Alemania más lo quería, pegándose a un libreto que se viene dando desde tiempos inmemorables. Ahí fue donde Sara aprendió un juego rápido, vertiginoso, que se cuida en la defensa, que todas se sacrifican y que sobre todo se prioriza el resultado.

La creación de una ideología de juego

Así fue creciendo y asimilando el juego que le implanta la selección. Es una de las características que ha mantenido a país europeo dentro de la élite del fútbol por años. Todos sus equipo juegan según al plan que está asignado, todo es controlado y los jugadores son piezas que se cambian. Si uno se retira, entra otro que lo va a suplir a la perfección.

Por ello cuando a Däbritz le tocó la de asumir responsabilidad de reemplazar en el campo de juego, cuando ésta última tuvo que tomar la posta dejada por Kessler, la trece no falló. Por ello desde el 2013, cuando fue convocada para Eurocopa de aquel año, es la titular indiscutible en el medio campo.

Como seleccionada nacional se ha consagrado con la Eurocopa sub-17 en el 2012, Eurocopa en el 2013, un mundial Sub-20 en el 2014 y ahora una medalla de oro en los juegos olímpicos de Río 2016. A su corta edad tiene un gran repertorio que mostrar en el estante de trofeos de su casa. En campeonatos FIFA ha disputado 22 partidos y ha marcado 13 goles.

Una de las reglas de oro de Sara es mantenerse concentrada todo el tiempo en el partido. Así lo ha venido demostrando, aunque su juventud a veces le juegue en contra. Su gran habilidad, destreza y rapidez la han llevado a construir jugadas solas y terminarlas de la misma manera, siendo en varias ocasiones decisiones fallidas. Pero una vez que ella está con la pelota en los pies y con la cabeza fría no hay quien la pare.

Alemania tiene un plus en creaciones de jugadoras ya que desde pequeñas les inculcan la ideología de juego de su seleccionado, para que puedan suplir de la mejor manera a la jugadora que se retira. Por ello, Däbritz será la próxima 10 de la selección alemana, cuando Marozsán no pueda continuar con su labor. Pero ella, a diferencia de la actual diez, tiene una gran llegada al gol.

Una trece que está jugando de seis, está destinada a ser la diez y que define como nueve. Tres posiciones, una sola jugadora: Sara Däbritz.

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