Recordemos, por finales del 2016, Alex Morgan remeció el Internet cuando anunciaron que se iba a jugar con el Olympique Lyon. Luego, en el 2017 tuvimos la noticia que Carli Lloyd jugaría con el Manchester City.

Impresionante que dos grandes jugadoras de Estados Unidos hayan ido a jugar al extranjero y… un momento. Eso deja qué pensar. El que vayan a ser parte de clubes europeos en búsqueda de mejores oportunidades, ¿significa que hay mejores ligas que la norteamericana?

Opiniones internas

Arnim Whisler, propietario de los Chicago Stars, realizó un tweet donde comentaba que grandes exponentes del fútbol femenino como Christen Press y Nadia Nadim estarán presentes en la liga del 2017. No sin dejar en claro que es la “mejor y más ruda liga del mundo”.

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Genial pero ¿qué pasa cuando otro participante de la liga dice lo contrario? Se genera el debate y la duda. Eso fue lo que causó el tweet de Merritt Paulson, propietario de Portland Thorns. Ahí menciona que hay una gran diferencia entre la liga norteamericana con la británica. Esto también lo hizo en respuesta al traslado de Lloyd con el Manchester y Morgan con el Lyon.

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El estilo europeo

Algo que debemos dejar en claro es esto: aunque sea el mismo deporte, en ambos extremos del mundo se juega de manera diferente. En Norteamérica, el fútbol es más atlético y con mayor rapidez. Se adapta al instante ante cualquier tipo de jugada. Ahora, en Europa es mucho más técnico. Se enfoca más en estrategias, tácticas y puede cambiar de acuerdo al partido. Pero lo hace de una forma más automatizada.

Anja Mittag con la camiseta del Rosengard. / Fuente: mediab.kicker.de
Anja Mittag con la camiseta del Rosengard. / Fuente: mediab.kicker.de

Pero esto no significa que todas que empiezan o se trasladan a clubes tanto en Estados Unidos como Europa, están definidos por ese estilo de juego. Tenemos a Anja Mittag de Alemania, cuyo uno de sus puntos fuertes es su velocidad y resistencia o Megan Rapinoe cuando jugó en el Lyon, demostró un impresionante juego técnico.

La diferencia entre los clubes del viejo mundo

Una de las diferencia más notables es el cambio de velocidad que pueden tener durante el juego. En el norteamericano, el juego sigue su curso de acuerdo a su estrategia. Siguen con un plan de juego establecido desde el principio.

Megan Rapinoe con Sonia Bampastor en el Olympique Lyon. / Fuente: uefa.com
Megan Rapinoe con Sonia Bampastor en el Olympique Lyon. / Fuente: uefa.com

En el europeo, es más pausado pero de ser necesario la estrategia puede cambiar. Durante el partido, el técnico estudia al oponente y va formando un nuevo plan de ataque o defensa. Depende de cómo esté jugando el rival. Pero en la misma Europa, dependiendo del país el estilo difiere más.

El liga alemana es considerada una de los más agresivas y exigentes del viejo mundo. Es más esfuerzo físico, exigiendo lo máximo de sus jugadoras. Por eso, el Wolfsburgo y el Bayern tienen una estrategia que va más a la ofensiva.

La liga francesa opta más por un juego más técnico y rápido. Y entre sus máximos exponentes están el Lyon y el PSG. Ambos equipos optan por un estilo que domine el campo de juego, pudiendo alternar entre la ofensiva y la defensa si es necesario.

Entonces, ¿eso deja mal a la liga norteamericana? ¿es la razón por la que buenas jugadoras optan por el extranjero? La verdad, no es perfecta pero tampoco significa que sea mala. Lo mismo va para Europa. Cada liga, club, equipo tiene su propio estilo que aplica en el campo de juego.

La misma Morgan lo dijo. Aunque ella junto con Lloyd se pierdan toda la liga en Estados Unidos (ellas vuelven en junio), buscarán fusionar su estilo de juego estando en los mejores clubes de fútbol femenino que hay. Sólo podemos esperar a que ambas crezcan como jugadoras después de su tiempo en el extranjero y ver qué novedades pueden ofrecer a su selección y respectivos clubes norteamericanos.

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