Las lesiones son el terror de cualquier deportista. Y una amante del fútbol no está lejos de sufrirlas. Musculares, de ligamentos o las de hueso son algunas de las lesiones que se puede sufrir. Pero sin duda uno de los peores escenarios para una situación así es en pleno partido.  

Fuente: soccermommanual. 
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Hay tres situaciones previas a una lesión durante un partido. La primera es que estás teniendo un día horrible y no te sale nada. El segundo es que estás haciendo un buen trabajo, pero no eres la figura. La tercera es que tu juego está siendo el pilar del equipo. Entonces te lesionas. 

Una lesión que no parecía tan grave

Este tipo de lesiones normalmente son las musculares. Sales del partido porque sentiste una molestia o un tirón que no te permitió seguir. Pero la visita al médico podría ser tu peor pesadilla. Por ejemplo:

*Lo que piensas*

Bueno es un tirón, dos o tres días fuera. No es mucho. Un descanso no vendría mal.

*Lo que dice el doctor*

Es un desgarro de dos milímetros y estarás fuera durante 3 semanas.  

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2. Tu primera lesión

Es un evento muy importante en la vida de cada deportista. ¡Felicitaciones! bienvenido a un partido de fútbol. La sensación es indescriptible, en realidad no sabes qué hacer. Solo sientes dolor y no sólo por la lesión, si no porque sabes que estarás fuera. Estas confundida, no sabes si es fuerte o cuánto tiempo estarás lejos de la cancha. Una incertidumbre hasta que llegas al médico y te dice exactamente lo que tienes y las recomendaciones.

En un momento así te pasan miles de cosas por la cabeza, no sabes qué decir, actuar o qué sucederá contigo. El miedo se apodera de ti y no te calmarás hasta tener una respuesta clara.

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3. Cuando sabes que estarás fuera por bastante tiempo

Una de las peores cosas que puede pasar es cuando sabes que la lesión te dejará fuera por meses. Una rotura de ligamentos, una ruptura de tobillo o rodilla. Sabes que hasta incluso necesitarás operación. Es un escenario complicado tanto para la jugadora como para el equipo.

En un momento lo único que pasa por tu cabeza es: ¡¿Por qué?! Pero ya no puedes hacer nada. Luego de tu salida y tu ida al hospital, repasas una y otra vez cada detalle. El cómo pudiste evitarlo, pero no, estás ahí camino al hospital con un dolor intenso y que sabes que tu recuperación será lenta. Y no solo te aleja de las canchas sino de toda tu vida. El trabajo o estudios se verán afectados. Sabes las consecuencias de tu lesión.

Fuente: lokerdome. 
Fuente: lokerdome. 

4. Cuando eres una casera en ese tipo de lesión

La peor parte de un deportista es ser reincidente en la misma lesión. Sabes que un punto que tu cuerpo no va dar y vas a tener que dejarlo. Sabes cómo funciona, sabes lo que pasará y solo no esperas que el doctor diga esas palabras: Debes dejar de jugar, para siempre.

Cuando te lesionas en esta situación, simplemente esperas lo peor. Sabes que todos te dirán que lo dejes, que siempre es lo mismo, que debería cambiar, que el cuerpo un día no te va a responder. Pero sigues ahí, fiel a tu equipo y a tu amor por el fútbol. Hasta que llegue el día del fin. Ahí hay dos opciones: o le haces caso a tu médico o terminas con una lesión tan grave que puede que hasta dejarte coja.

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5. Cuando te lesionan

En ese momento, sólo quieres ir a golpear a esa mala persona. En el momento que estás en el suelo, no te queda más que estar ahí, viendo como el médico te saca y estás afuera, no sabes por cuánto, qué tan fuerte es o si sólo es un paralítica. Pero de todas formas, la que te lesionó se merece el infierno. Mínimo.

Te pueden lesionar de mil y un formas, desde una patada en la cabeza, hasta haciendo “el banquito” a la hora de disputar la pelota. Una de las peores, es por una jugada imprudente.  Todo el mundo sabe que no debes ir con los toperoles al frente, que no se alza mucho la pierna. Pero ¡NO! a la señorita no se le dio la gana de seguir las reglas y decidió que yo sería su víctima. Sólo queda salir y esperar que tu mejor amiga te vengue.

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6. El equipo

El entrenador cuando ve a su jugadora en el suelo, comienza a maquinar lo peor. Cada técnico conoce los punto débiles de sus jugadoras. Entonces no solo tiene que replantear el partido con tu salida, sino que tiene que acomodar el resto de tiempo que estés fuera.

Tus amigas de equipo, serán un gran apoyo. Ellas te darán el aliento debido para que puedas regresar a las canchas lo antes posible. Como pieza del equipo se hará notoria tu ausencia.

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7. La peor noticia de una lesionada

¿Sabes qué es lo peor de estar lesionada? Que alguien tome tu lugar… y sea mejor que tu. He ahí donde viene el deseo de recuperación pronta y se puedan hacer cosas a la apurada para poder llegar. Eso es un riesgo que no se debería tomar. Pero tampoco ves inconcebible que mientras tú estés en una cama, ella se este ganando tu puesto. ¡Nada que ver! Ese es mi lugar y mi equipo. ¡Esperen a que regrese!

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