Y otros tipos de papás que te entrenan en la cancha y en la vida.

Fuente: vertical. 
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Los padres, son parte importante de nosotras. Además de darnos la vida nos han enseñado todo lo que sabemos. Nos cuidan y nos protegen en todo momento y cuando eres una futbolera tus padres serán parte de ello. Pero no todos son iguales, o se comportan de la misma manera.

Tenemos al papá Exigente

Es aquél papá que está pendiente de cada movimiento que haces. Lo peor, o mejor, dependiendo como lo vean. Es como si quisiera que fueras un Messi o Cristiano e incluso hasta ellos los seguiría criticando. Jamás haces un partido excelente, siempre tienes un punto donde mejorar, así hayas sido la figura del encuentro, para él es otro partido regular. Y se entiende que quieran que sus hijas sean las mejores, pero también deberían dejarlas equivocarse y enmendar ellas mismas su error.

Otra característica es que su voz se escucha más que la del árbitro, cuando te pide hagas una diagonal o remates al arco. En cualquier momento el está ahí indicando que es lo que tienes que hacer.

El que se cree el coach

Fuente: 3.bp.
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Este tipo de papá siempre te pregunta la alineación y te dice la suya, como te tienes que mover y a quién darle pase. Él prácticamente es como tu “entrenador personal”. El coach no existe, porque según este tipo de padre, no sabe nada de fútbol. Y tú eres la que se come, sola, sus interminables charlas técnicas. Aún así te apoyan hasta el final, así esté todo el día indicando que cosa vas hacer en esos minutos que estarás en el césped.

El que es el papá del equipo

Es el papá que siempre está pendiente de todas. Si les falta agua, medias, canilleras, si están lastimadas, si se lesionaron. Hasta incluso ha hecho de ambulancia, llevando a una compañera a la clínica. Es aquél buen hombre que todas en el equipo quieren y hasta le dicen “tío”. Su pasión por tu juego lo han hecho ser como la abeja reina. Incluso hasta recoge y deja a tus amigas de equipo. Otra característica es que siempre lo verás en un encuentro, listo con un botiquín, o la cámara. El pasa de enfermero a fotógrafo en un abrir y cerrar de ojos.

El que protesta todo

Desde por qué se demora el árbitro en iniciar el juego, hasta por qué te expulsaron. Si el referee principal o los líneas pudieran botarlo, lo harían. Su asedio es constante hacia los que dirigen las acciones en el campo. Todo, protesta absolutamente todo. Tú eres su niña perfecta y el juez no tiene porque ni siquiera marcar la posición adelantada. Además para renegando, parándose y moviendo por todos lados, su desesperación es tal que parece que le va dar un infarto.

El sentimental

Fuente: iO
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No soporta verte en el campo de juego, siente que te van a lastimar más de lo debido. Sufre el partido como tú e incluso hasta más. no siempre le gusta el fútbol ni lo entiende pero te apoya. Aunque le duele un poco a él cada vez que estás en un choque, cierres o falta. La mayoría del tiempo prefiere ver a otro parte. Su respuesta siempre es: “Mi hijita es la que está ahí y luego sale toda golpeada”.

El que trae la mala suerte

¿No les ha pasado que su papá  va a verlas y pierden? Pues hay papás que son de mala suerte. Cuando no están todo va de maravillas, pero cuando se asoman al terreno de juego, puede caer hasta un meteorito. Todas sabemos que se gana y se pierde, pero cuando va esa papá se pierde más de lo que se gana.

El papá barra brava

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Este es un plus para nosotras, porque viene preparado a gritar y dejarlo todo desde las gradas.  Además de que convence a todos alrededor de alentar al equipo de su hijita, él mismo prefiere quedarse sin voz que el equipo se quede sin voz. Es como si tuviera un megáfono en la garganta. Y a veces también traen el bombo. Ellos hace que aunque haya poca gente el aliento nunca decaiga.

 

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