Son 90 minutos de la mejor expresión de fútbol, es imperdible.

Hoy en día es fácil que una persona sea fan o hincha de un equipo que no pertenece a su país, e incluso hasta su continente. Muchos dicen que no se puede, pero vamos, todos tenemos un equipo favorito fuera de nuestro país, sea el FC Barcelona, Real Madrid, Bayern, PSG o Manchester United. Además está la competición, de clubes, por excelencia. La UEFA Champions League. Ese divino torneo donde los clubes más grandes se enfrentan por la gloria.

Y ahora luego de pasar toda la temporada viendo a tu equipo, alentando (desde lejos claro), no te perdiste ningún partido, ha llegado la gran final. El último partido del campeonato de clubes, más visto en todo el mundo. Y tú como buena futbolera, estás más que lista.

El día sagrado

Así de simple, no hay manera de que te pierdas este encuentro. Lo tienes agendado con días de anticipación. Tanto así que en tu casa, saben que en esas horas, no hay forma que estés disponible para alguien (sólo emergencias). Para dejarlo claro, te pones en modo avión y toda tu concentración va a la pantalla.

Fuente: VIX.  
Fuente: VIX.  

Te comes las uñas

La expectativa es lo más grande que hay para este encuentro. La miles de previas, análisis, las alineaciones, la simulación de jugadas, lo entrenadores, últimos resultados. Desde días antes no hay otra cosa en los canales deportivos que no sea analizar a cada detalle. Tus nervios crecen, quieres que tu equipo gane, que sea el mejor y puedas entonar ese grito sagrado.

El inicio del fin

En el momento que el árbitro da la indicación, es cuando estás al borde del sofá, silla o estás parada expectante a esos primeros movimientos de los jugadores. Ya no hay vuelta atrás, se vienen noventa minutos de buen fútbol, nerviosismo y claro gritos a la pantalla.

La gloria

¡GOOLLLL! ¡SIIII GOOOLLL! es lo único que se escucha en la sala de tu casa, puedes estar sola o acompañada, no importa, dejas la garganta por tu equipo, así estés a miles de kilómetros. En ese momento te sientes, como orgullosa y confirmas que te gusta el mejor equipo del mundo.

Fuente: WordPress. 
Fuente: WordPress. 

¡Oh no!

El gol en contra, sientes que estás como en un cementerio, el silencio es lo que se escucha. Luego de asimilar y ver la repetición del gol empiezan las renegadas. Contra los defensas, el arquero, el que perdió el balón y los jugadores del otro equipo. Luego viene la frase de toda la vida: ¡Vamos que aún se puede!

Aquél individuo con el silbato en la boca

¿Quién es la persona con la más reniegas cuando ves un partido? El árbitro, ese hombre que dirige las acciones y que según su criterio determina cada jugada. El no lo sabe, pero tú, te has acordado de su madre y toda su familia. Tus gritos de rabia, desesperación e impotencia son los que alertan a toda tu familia.

Los entes que también están en tu casa

Sí, hablamos de tu familia. En estos casos hay dos tipos. La primera es que si ven el partido y están a tu lado gritando, renegando o riendo. Pero la segunda es la NO les importa en lo más mínimo lo que suceda en el partido. Lo peor, es que quieren que no grites, no sufras o la típica frase “pero es sólo un juego” -_-. Y te preguntas: «¿no seré adoptada?”

Los de tu bando

Siempre tenemos esos amigos que también son hinchas de tu equipo y están con las frases de aliento y también reniegan contigo. Es más ríen, lloran y sufren todo el partido juntos. Con sus camisetas puestas, sientes que son las personas más adecuadas para estar contigo en ese momento, simplemente porque sienten lo mismo que tú.

Fuente: VirginiaElizalde.com
Fuente: VirginiaElizalde.com

Los del bando en contra

Ahora están lo que están “confundidos” (son del equipo rival). Aquellos que no han visto la luz. Con ellos son las batallas interminables por hacer saber al otro que su equipo es mejor. Ahí vienen todas las discusiones. Una de las peores cosas es que cuando el equipo de ellos mete un gol, te lo restriegan en la cara (luego se quejan cuando los golpean). Sí, son tus amigos, pero para ver un partido siendo bandos rivales no es la mejor opción.  

El tramo final

Los últimos minutos del partido son los más sufridos. Después de haber pasado 80 minutos de juego, todo se intensifica. Si tu equipo va ganando, sólo quieres que acabe. Que hagan hora, que jueguen lejos del arco propio y que no se arriesguen. Si van perdiendo, hasta ya vas prendiendo velas para que por favor empaten. Claro, eso pasa cuando ganas o pierdes por un gol. Pero cuando el partido está cerrado y ya lo diste por ganado o te sumiste en la tristeza de la derrota.

Todo llega a su fin

Luego de que el árbitro diera el pitido final. Hay dos formas en las que puedes estar. La primera es que estás extremadamente feliz y nada, ni nadie, lo puede perturbar. Pero también existe el otro lado de la moneda, que hasta incluso puedes llegar al llanto. Pero así es el fútbol unos ríen y otros lloran.

Fuente: Twitter. 
Fuente: Twitter. 

Una final es uno de los partidos más emocionantes que hay. Pero si tu equipo es que está en la cancha, todo se intensifica. Tu preferencia te hace ser ciega y terca. Pero es así cuando hay sentimiento de por medio. Y tú ¿cómo vives una final de Champions?

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