Dos años después de que sendas victorias en la antesala encendieran la euforia para la Eurocopa en casa, la selección alemana ha vuelto a registrar un inicio exitoso en su preparación para los torneos de verano. Los recientes triunfos de marzo, aunque despiertan tímidas expectativas de cara al próximo Mundial, el ajustado 2-1 contra Ghana puso nuevamente de manifiesto las deficiencias latentes del equipo. El panorama es claro: a pesar de los resultados positivos, el combinado nacional dista aún de alcanzar la excelencia en su profundidad de plantilla y juego.
