La notable racha invicta del Paris Saint-Germain en la Ligue 1, que se extendió por 30 partidos, llegó a su fin con una derrota por 3-1 sufrida a manos del OGC Nice. Este tropiezo significó que el club no podría igualar ni superar el récord francés de imbatibilidad en una temporada completa, que estuvo cerca de lograr el FC Nantes en la campaña 1994/95 con solo una derrota.
Antes del partido contra el Nice, el entrenador Luis Enrique había dejado clara la prioridad del PSG. Según sus palabras, «Si alguien me asegurara que perder contra el Nice me llevaría a la final de la Champions League, firmaría de inmediato». Esto indicaba que el verdadero objetivo de la temporada no era la imbatibilidad liguera, sino la consecución del éxito europeo.
Desafortunadamente para el técnico español, la derrota por 3-1 en el Parque de los Príncipes no garantizó un pase a la final en Múnich, pero sí dejó al descubierto ciertas interrogantes que el club deberá abordar antes de la ida de su semifinal de la Liga de Campeones contra el Arsenal el próximo martes.
La debilidad en jugadas a balón parado vuelve a manifestarse
Aunque Luis Enrique no estará contento con ninguno de los goles encajados ante el Nice, el tercer tanto es el que debería generar mayor preocupación. Un envío a balón parado de Badredine Bouanani desde cerca del banderín de córner encontró a Youssouf Ndayishimiye, quien logró desmarcarse en el área y cabecear a gol.
Esta escena resulta familiar, ya que esta temporada los parisinos han tenido la costumbre de conceder goles en este tipo de situaciones. Según Opta Analyst, tienen el tercer peor registro de la liga en goles recibidos a balón parado, habiendo encajado nueve goles de 71 disparos, lo que equivale a que el 12.86% de los tiros a balón parado que han enfrentado han acabado en gol.
Esto constituye una seria preocupación cuando se enfrentan a un Arsenal que ha hecho de las jugadas a balón parado una de sus especialidades. Ya fue el talón de Aquiles para el PSG cuando perdieron 2-0 contra el equipo de la Premier League en la fase de grupos de la Liga de Campeones, y existe la sensación de que poco se ha hecho para remediar esta debilidad. El propio Luis Enrique lo admitió: «No he planeado trabajar en jugadas a balón parado porque conozco al Arsenal desde hace mucho tiempo».
La distracción de la Champions League para el PSG
Han aparecido algunas señales preocupantes para el PSG desde que estuvieron a punto de desperdiciar una ventaja de 2-0 contra el Aston Villa en Villa Park. Los parisinos navegaban con comodidad en Inglaterra, controlando totalmente su eliminatoria con una ventaja de 5-1 en el global, y mostrando el tipo de fútbol que les ha valido elogios esta temporada. Sin embargo, dejaron escapar el control del partido y permitieron al Villa marcar tres goles, llevando el encuentro a un final nervioso (3-2 en la noche, 5-4 en el global).
Esta pérdida de concentración no se ha corregido en la Ligue 1, y el PSG ha parecido un equipo actuando por inercia. Lograron una trabajada victoria por 2-1 contra el Le Havre AC, amenazado por el descenso, antes de empatar 1-1 con el FC Nantes el martes. Existe la sensación de que la plantilla ha perdido el ritmo que los convirtió en un equipo tan potente en las dos eliminatorias contra el Liverpool y en la ida contra el Villa.
El club tiene toda la capacidad para corregir el rumbo y reencontrar la forma que mostraron hace solo unas semanas. Sin embargo, es difícil no pensar que una obsesión con la gloria de la Liga de Campeones ha sido lo que ha distraído al club y puesto en peligro ese mismo objetivo. La búsqueda de la imbatibilidad fue tratada simplemente como un récord, pero podría haber sido la manera de mantener a la plantilla en un estado de máxima concentración antes de un ajustado enfrentamiento europeo.
