El Agujero Negro Defensivo del Manchester United: Un Análisis de los Balones Largos y la Táctica de Amorim

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Los problemas defensivos recurrentes del Manchester United, especialmente ante pases aéreos y largos, se han hecho evidentes tras solo seis jornadas de la Premier League. Los rivales han descubierto la forma más sencilla de vulnerar la defensa del United: utilizar el juego aéreo.

Fragilidad ante balones parados y juego directo

La historia se repite: desde el gol de córner de Riccardo Calafiori para el Arsenal, pasando por el empate de Emile Smith Rowe del Fulham tras un centro, hasta el doblete del Burnley gracias a un centro y un saque de banda largo. Manchester City y Chelsea también marcaron de cabeza, y el Brentford perfeccionó esta táctica con pases largos precisos en su victoria por 3-1.

No es una coincidencia. Rubén Amorim, el entrenador del United, incluso admitió antes de la victoria del Brentford que había señalado esta vulnerabilidad. «El primer gol fue un balón largo. Trabajamos en ello durante la semana, y en las jugadas a balón parado», comentó. «Sabíamos que los balones largos vendrían y que con un solo toque tendrían una oportunidad».

Para los aficionados del United, fue frustrante ver cómo una debilidad tan abiertamente reconocida seguía siendo castigada.

El plan deliberado del Brentford

Keith Andrews merece reconocimiento por la ejecución del Brentford. Su equipo tuvo más posesión en la primera mitad que el United, no por fuerza bruta, sino atrayendo la presión antes de lanzar pases dirigidos. Después de una jugada controlada de 14 pases, desarticularon la defensa del United atrayendo a Patrick Dorgu al ataque, deslizando a Yehor Yarmolyuk al espacio y explotando el carril entre Luke Shaw y Harry Maguire.

La intención del Brentford era evidente. Solo el 20 por ciento de sus toques de ataque pasaron por el centro, su porcentaje más bajo de la temporada, con el juego deliberadamente canalizado hacia las bandas. Ese enfoque fue recompensado cuando Igor Thiago marcó temprano, aprovechando el aislamiento de Maguire.

No fueron balones largos imprudentes, sino patrones cuidadosamente diseñados para exponer la formación del United.

Fallos estructurales en el sistema de Amorim

El esquema 3-4-2-1 de Amorim pide a los centrales que avancen alto hacia el mediocampo, evitando sobrecargas en el pivote. En teoría, asegura el equilibrio. En la práctica, deja espacios cuando los jugadores calculan mal sus movimientos.

Bruno Fernandes admitió tras la derrota en el derbi contra el Manchester City: «Necesitamos acertar con los momentos para saltar a la presión, porque si no, los mediocampistas se ven, cada vez, superados numéricamente».

El margen de error es minúsculo. El fallido intento de presión de Matthijs de Ligt sobre Mikel Damsgaard lo mostró vívidamente, dejando espacio para que el Brentford lanzara un ataque que debería haber resultado en un tercer gol. Los defensores del United no parecen adecuados para este enfoque arriesgado, donde un solo error puede desintegrar la estructura.

Falta de cohesión en la línea defensiva

El United a veces recurre a una línea de cuatro o incluso de cinco defensores cuando los oponentes juegan directo. Sin embargo, ni siquiera estos ajustes sirvieron de salvaguarda. Para el segundo gol del Brentford, simples movimientos de Dango Ouattara y Kevin Schade desmantelaron la línea. Lo que debería haber sido una ventaja numérica se convirtió en un desequilibrio defensivo, ya que Thiago castigó la desorganización.

El plan de Andrews no fue burdo. Su estrategia de balones largos variaba en altura, ángulo e intención. El éxito repetido subraya el fracaso del United en adaptarse. Las estadísticas lo corroboran: 10 goles encajados por ataques directos bajo Amorim, más que cualquier otro equipo de la Premier League.

Para un club de la estatura del Manchester United, con ambiciones de competir en la cima, tal fragilidad defensiva es inaceptable. Los rivales los han descifrado claramente. A menos que se hagan ajustes rápidamente, el United corre el riesgo de quedarse aún más atrás de los estándares establecidos por sus rivales.

Conclusión: Una Falla Fundamental

Este problema parece mucho más profundo que una simple peculiaridad táctica. Ver al Brentford destrozar al United con tanta facilidad, sabiendo que habían planeado abiertamente explotar su debilidad ante los balones largos, fue profundamente frustrante para los aficionados del United. Da la sensación de que el United está telegrafiando sus defectos para que cualquier oponente los explote.

Amorim habla de un fútbol proactivo, pero esto no es proactivo, es imprudente. Los jugadores que tienen en la defensa, desde Maguire hasta Shaw y de Ligt, no parecen cómodos en un sistema que los deja a un error de ser expuestos. Pueden hablar de la necesidad de «acertar con los saltos a la presión», pero eso no es suficiente. Si la estructura misma pone a los defensores en posiciones imposibles, entonces no es sostenible.

Diez goles encajados por ataques directos ya es asombroso. Esto no es un detalle menor, es una falla fundamental. Los aficionados pueden aceptar las dificultades de transición con un nuevo entrenador, pero lo que no pueden aceptar es ver el mismo problema castigando al equipo semana tras semana. Esto erosiona la confianza en el proyecto y corre el riesgo de convertir a los jugadores en chivos expiatorios.

Si el United quiere volver a competir en la cima de la Premier League, Amorim debe adaptar sus tácticas o encontrar jugadores adecuados para este estilo. De lo contrario, cada entrenador rival los mirará y pensará: simplemente lancen el balón por alto.

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Raúl Orellana

Raúl Orellana es un carismático periodista deportivo sevillano, especializado en fútbol europeo. Lleva 12 años trabajando en la industria del periodismo deportivo.