El Arsenal jugará la final de la Champions League el 30 de mayo en Budapest contra el ganador del encuentro entre el Bayern de Múnich y el Paris Saint-Germain, tras imponerse por la mínima al Atlético de Madrid en semifinales. Un gol del equipo londinense en la primera mitad bastó para decantar la eliminatoria, ya que el Atlético no supo aprovechar sus escasas ocasiones.
Diego Simeone pudo estar satisfecho con el arranque de su equipo, con Antoine Griezmann y Julián Álvarez inquietando a la defensa local. Gabriel Magalhaes tuvo que intervenir para impedir un remate claro de Álvarez, y Declan Rice fue crucial para bloquear un disparo de Giuliano Simeone tras una excelente jugada desde la línea de fondo de Griezmann. Contrario a las expectativas de la prensa inglesa, el Atlético salió con una presión alta y asfixiante sobre el Arsenal.
Sin embargo, el dominio del partido se fue equilibrando a medida que avanzaba la primera parte, con el Arsenal pasando más tiempo en el campo rival. Al igual que el Atlético, sus ataques peligrosos se limitaron en gran medida a centros al área sin exigir a Jan Oblak. Marcos Llorente y Matteo Ruggeri fueron claros ejemplos de un Atlético que siempre llegaba a tiempo para interceptar, mostrando un juego físico y aguerrido.
En el último minuto del primer tiempo, el Arsenal se adelantó. Una rara ocasión de ruptura de la defensa encontró a Viktor Gyökeres por el canal derecho. A pesar de ser forzado a irse hacia la banda, Oblak retrocedió, pero Gyökeres envió un balón bombeado al segundo palo que encontró a Leandro Trossard. Oblak desvió el disparo, pero Bukayo Saka se anticipó a Ruggeri y David Hancko para empujar el balón a la red.
Al igual que en la primera mitad, la segunda parte comenzó bien para el Atlético, con los colchoneros presionando alto y llegando a buenas posiciones. Sin embargo, solo Griezmann consiguió exigir una intervención de David Raya, y Giuliano Simeone desperdició una ocasión inmejorable. Tras un error en un despeje de cabeza hacia atrás, Giuliano rodeó a Raya pero no pudo conectar bien con el balón para empujarlo a la red bajo la presión de Gabriel Magalhaes.
Se sucedieron una serie de cambios por parte de ambos técnicos, con Arteta y Simeone realizando ocho sustituciones entre ambos en el primer cuarto de la segunda parte. La desesperación del Atlético, ya sin Griezmann, Lookman y Álvarez, abrió el partido de forma perjudicial para el equipo de Simeone. Gyökeres recibió un pase filtrado de Piero Hincapié con una gran oportunidad, pero no pudo controlar el balón botando para rematar entre los tres palos.
A falta de 20 minutos para el final, se percibía que el Arsenal tenía el partido controlado. El Atlético, incapaz de encontrar la compostura necesaria para mantener el ataque, se vio inmerso en un agotador partido con poco tiempo de posesión y aún menos brillantez. La escasa ocasión que tuvieron provino de Alexander Sørloth, pero Gyökeres y el Arsenal seguían siendo igual de amenazantes al contragolpe, con Marc Pubill empeñado en mantener al Atlético en la eliminatoria.
A falta de cinco minutos, Sørloth recibió un pase atrás de Álex Baena, pero su disparo fue flojo. Aparte de una posible pena máxima que fue desestimada por una supuesta falta sobre Gabriel, ese pudo haber sido el momento que más lamentaron los aficionados del Atlético, sabiendo que sería la última oportunidad. Los rojiblancos terminaron el partido con un solo delantero en el campo y sin medidas de emergencia junto a Sørloth, incapaces de instigar un asalto en busca del empate.
Una andadura en la Champions League que aportó tanto en términos de fe, identidad y espíritu a Simeone y al Atlético llega a su fin en la penúltima barrera. Parte de la chispa que los rojiblancos habían transmitido a sus aficionados era la sensación de que, cuando cogían impulso, podían arrollar a cualquier rival. No solo el Arsenal encontró la manera de atascar el motor del Atlético, sino que el equipo de Simeone pareció quedarse sin combustible en las etapas finales. La frustración irá acompañada de un sentimiento de impotencia, al ver al Arsenal celebrar una eufórica victoria.
