El Atlético de Madrid ha asegurado su plaza en la final de la Copa del Rey por primera vez en 13 años, a pesar de una emocionante derrota por 3-0 ante el Barcelona en el partido de vuelta de las semifinales, avanzando con un marcador global de 4-3. El encuentro fue una batalla agotadora, con el Barcelona lanzando un intenso esfuerzo de remontada para igualar la eliminatoria.
El Barcelona dominó los primeros compases del partido, imprimiendo un ritmo alto. Lamine Yamal fue clave al asistir a Marc Bernal para el gol que abrió el marcador, dándole esperanzas a los culés. Aunque el Atlético poco a poco fue encontrando su ritmo, creando algunas oportunidades —incluyendo un disparo de Griezmann que se estrelló en el poste y una ocasión clara fallada por Lookman—, el Barcelona amplió su ventaja justo antes del descanso. Raphinha convirtió un penalti tras una falta de Marc Pubill sobre Pedri, poniendo el 2-0 y aumentando la presión sobre los rojiblancos.
La segunda mitad vio al Barcelona gestionar su ritmo, consciente de la necesidad de dosificarse. El Atlético introdujo sustituciones tácticas, con Alexander Sorloth y Nahuel Molina reforzando el mediocampo y la defensa. El Barcelona enfrentó desafíos adicionales con las lesiones de Jules Kounde y Alejandro Balde, que obligaron a cambios. A pesar de estos contratiempos, Marc Bernal anotó su segundo gol a partir de un córner, colocando el 3-0 y empatando la eliminatoria en el global 4-4 en ese momento. Con la eliminatoria en el aire, el Barcelona intensificó su ataque en busca del gol decisivo. Sin embargo, la defensa férrea del Atlético de Madrid, especialmente en los últimos 20 minutos y durante los seis minutos de tiempo añadido, resultó inquebrantable. La fortaleza mental y la defensa disciplinada del Atlético los llevaron finalmente a la final, dejando a un valiente Barcelona con la decepción de no culminar la hazaña.
