El desafío por el título del Real Madrid se vio aún más complicado el viernes por la noche frente al Girona. A pesar de dominar gran parte de la primera mitad, una relajación tras ponerse por delante permitió al conjunto catalán reaccionar, y el equipo de Michel Sánchez neutralizó a los blancos en cada intento.
Los blancos rotaron considerablemente para recibir al Girona, con el regreso de Eduardo Camavinga, Jude Bellingham, Éder Militão y Brahim Díaz a la alineación. Kylian Mbappé y Vinícius Júnior se mantuvieron en ataque, y el primero tuvo una oportunidad temprana, pero su remate en el segundo palo fue despejado sobre la línea. Esa fue la mejor ocasión del Real Madrid durante un tiempo, mientras que Azzedine Ounahi también puso a prueba a Andriy Lunin. El equipo de Álvaro Arbeloa avanzaba y creaba espacios cerca del área, pero luchaba por aprovecharlos. Fede Valverde forzó una gran parada de Paulo Gazzaniga, mientras que Dani Carvajal y Jude Bellingham se mostraban incisivos. No obstante, su ataque se mostró plano al llegar al descanso, con tímidos silbidos que alegraron al Girona.
La segunda parte vio a Vinícius Júnior presionar al Girona con renovado vigor, pero aún le faltó eficacia. Sin embargo, el Real Madrid encontraba más espacios. Brahim recuperó un balón alto en el campo seis minutos después del reinicio, y al recibirlo de nuevo dentro del área, encontró a Valverde en el borde del área grande. El uruguayo, como es habitual, disparó, y aunque su intento fue potente, la expresión de Gazzaniga después del lance delató el error que había cometido al permitir que el balón se le colara.
Hubo una palpable relajación tras ese gol, y el Girona aprovechó la invitación. Diez minutos después del primer gol, los blancos defendieron su área, pero se mostraron pasivos al cerrar a los jugadores del Girona fuera de ella. Thomas Lemar se internó por la izquierda y, desde una posición similar a la de Valverde, desató un trueno que se coló en la esquina inferior derecha, imparable.
Con el reloj corriendo y la afición inquieta, el Real Madrid se lanzó al ataque con urgencia. Al no encontrar claridad por el centro, Kylian Mbappé se movió a la banda derecha y, por primera vez, comenzó a generar problemas. Un disparo se fue directo a Gazzaniga, otro terminó en una desesperada petición de penalti en el último minuto. Al entrar en el tiempo de descuento, las ocasiones que generaban parecían insuficientes para un equipo que buscaba mantener vivas sus esperanzas de título, y no lo bastante para hacer que el Girona entrara en pánico. El conjunto catalán se atrincheró en una forma compacta que ya había frustrado al Villarreal y, en general, se mostró cómodo.
Al sonar el pitido final, los jugadores del Girona celebraron con puños en alto, pero sin euforia desmedida. La sensación para el equipo de Michel fue la de un trabajo bien hecho, más que una actuación heroica. Arbeloa, sin duda, se preocupará por el hecho de que quizás solo hubo una ocasión clara en la última media hora, con el Real Madrid necesitando encontrar un gol de la victoria. Quizás, esto demostró que los jugadores ya habían depositado sus esperanzas en la Liga de Campeones de la próxima semana.
