La pérdida de tiempo ha sido durante mucho tiempo un tema delicado en el fútbol profesional. Frustra a los aficionados, interrumpe el flujo del juego y a menudo se utiliza como una ventaja injusta. Los jugadores retrasan saques de banda, tiros libres o se dejan caer sin una razón grave para ganar valiosos segundos y romper el ritmo del oponente.
La FIFA ha reconocido este problema creciente y ha señalado que quiere tomar medidas activas para contrarrestarlo. Entre las medidas discutidas se incluyen una aplicación más consistente de las reglas por parte de los árbitros, tiempos de descuento significativamente más largos y precisos que tengan en cuenta todas las interrupciones del juego, o incluso consideraciones sobre un tiempo de juego efectivo, como se aplica, por ejemplo, en el balonmano o el baloncesto. El objetivo principal es aumentar la equidad y hacer que el fútbol sea más atractivo tanto para los espectadores como para los jugadores.
