El Proyecto de Alessio Lisci Consolida sus Bases en Osasuna

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La temporada de Osasuna comenzó con una considerable incertidumbre, generando preocupación entre los aficionados y el club por su preciada estabilidad, construida durante siete años consecutivos en La Liga. Sin embargo, el año 2026 ha traído un giro significativo en su rendimiento. Como señaló el Diario de Navarra, antes de su reciente derrota contra el Valencia, la impresionante racha de Osasuna en el nuevo año natural –acumulando 15 de 24 puntos posibles– los habría colocado en puestos de clasificación para la Liga de Campeones.

Este promedio de puntos indica claramente que el equipo finalmente ha encontrado su ritmo. Las dudas iniciales en torno a la era post-Arrasate se están disipando, y parece que Alessio Lisci puede afirmar con confianza que su proyecto ya está firmemente establecido y listo para avanzar.

Sentando Nuevas Bases

Jagoba Arrasate concluyó su etapa como entrenador de Osasuna en 2024, poniendo fin a una era marcada por una notable consistencia e intensidad. Vicente Moreno lo sucedió para la temporada 2024-25, pero su estilo fue percibido como más adecuado para estabilizar un proyecto existente que para iniciar uno nuevo. Tras la marcha de Moreno al final de esa temporada, la campaña 2025-26 presentó un desafío significativo: encontrar un entrenador capaz de construir un proyecto fresco y sostenible. El club finalmente optó por Lisci, cuya reputación se forjó durante una impresionante etapa en el Mirandés. Valorizado por su habilidad para maximizar el rendimiento con recursos limitados, Lisci parecía encajar perfectamente con el enfoque pragmático de Osasuna.

Esta nueva dirección exigió una construcción meticulosa de la plantilla, lo que llevó a un ajetreado mercado de fichajes de verano para los navarros. Su enfoque principal fue reforzar las bandas. Raúl Moro y Víctor Muñoz fueron traídos para inyectar juventud y talento al ataque, mientras que Javi Galán y Valentin Rosier buscaron aportar energía y solidez defensiva a las posiciones de lateral. Sin embargo, Moro y Galán solo llegaron en enero, y el Director Deportivo Braulio Vázquez reconoció públicamente la necesidad de Lisci de más recursos durante un período de resultados inconsistentes, aliviando así la presión sobre el técnico italiano.

De la Pasividad al Juego Proactivo

Para ser franco, la fase inicial de la temporada fue un desafío. Lisci adoptó una formación 5-3-2, similar a la que utilizaba en el Mirandés. Aunque teóricamente ofrecía solidez defensiva con tres centrales y dos delanteros, en la práctica resultó complicada. Este sistema dificultó la presión efectiva de Osasuna, empujándolos a una postura más pasiva y reactiva. En consecuencia, el delantero estrella Ante Budimir a menudo se encontraba aislado y demasiado lejos del área de penalti, lo que limitaba sus oportunidades de gol. La intensidad característica que había definido a Osasuna bajo Arrasate estaba notablemente ausente, y el equipo luchaba por encontrar un ritmo constante.

El punto de inflexión llegó el 20 de diciembre, durante una convincente victoria contra el Alavés. Lisci, demostrando su adaptabilidad táctica, hizo la transición a una formación 4-2-3-1, lo que inmediatamente produjo un claro impacto positivo. La inclusión de un mediocampista adicional permitió a Osasuna presionar con mayor intensidad, dificultando el control del juego por parte de los oponentes. Fundamentalmente, este ajuste táctico permitió a Budimir recibir el balón más arriba en el campo, mejorando significativamente sus posibilidades de crear y convertir oportunidades de gol.

La elección de Rubén García para este rol adicional en el mediocampo trajo beneficios adicionales. Sus centros con la zurda resultaron instrumentales para generar más oportunidades a balón parado, proporcionando así a Budimir mayores posibilidades de influir en el juego.

El equipo finalmente recuperó la intensidad y la verticalidad que tanto había echado de menos. Si bien Budimir sigue siendo innegablemente la principal amenaza ofensiva, el resurgimiento de Osasuna ha sido impulsado por varios otros pilares cruciales. En el mediocampo, el pase disciplinado y la incansable ética de trabajo de Jon Moncayola, junto con la habilidad de Aimar Oroz para explotar los espacios entre líneas defensivas, han sido vitales. En las bandas, la destreza en el regate y el enfoque directo de Muñoz han introducido una verticalidad muy necesaria en el equipo. Defensivamente, Alejandro Catena ha sido un coloso, organizando la defensa y aportando ofensivamente a balón parado, mientras que Galán se ha integrado sin problemas en su nuevo club.

Apuntando a Europa: Un Equipo de Media Tabla Estable con Grandes Ambiciones

Si bien la clasificación para la Liga de Campeones podría ser un objetivo ambicioso esta temporada, asegurar un puesto entre los siete primeros y regresar a la competición europea es definitivamente alcanzable. En una temporada de La Liga donde muchos equipos luchan ferozmente por evitar el descenso, Osasuna se encuentra en una posición cada vez más cómoda: un equipo de mitad de tabla bien establecido con una posibilidad real de alcanzar puestos europeos. Este logro es la culminación de un proyecto deportivo deliberado y bien ejecutado, centrado en el desarrollo de talento local y complementándolo con adquisiciones inteligentes y dirigidas. La directiva del club, desde el director deportivo hasta el presidente Luis Sabalza, ha cultivado una base sólida que facilita las fases de transición sin comprometer la capacidad competitiva del equipo.

Álvaro Mendieta

Álvaro Mendieta es un experimentado periodista deportivo valenciano con 15 años de experiencia. Se especializa en coberturas de fútbol para las principales publicaciones deportivas de España.