Girona 1-0 Villarreal
El Girona dio un paso fundamental hacia la consolidación de su puesto en La Liga la próxima temporada con una importante victoria sobre un Villarreal que venía en buen momento, en un partido disputado el lunes por la noche en Montilivi. Aunque el equipo catalán parecía destinado a verse envuelto en la lucha por la permanencia en la primera mitad de la temporada, la sabiduría popular sugiere que ahora están a una sola victoria de la seguridad matemática.
El partido comenzó con un ritmo abierto, con ambos equipos buscando el ataque con determinación. Una intervención providencial de Daley Blind detuvo a Gerard Moreno cuando parecía que iba a marcar, mientras que el Girona también generó peligro con un par de centros al área chica. Míchel Sánchez, el entrenador del Girona, tuvo que reorganizar sus planes temprano después de que Vladyslav Vanat se viera obligado a abandonar el campo por lesión, siendo sustituido por Abel Ruiz.
Fueron Azzedine Ounahi y Viktor Tsygankov quienes dirigieron la mayoría de los ataques del equipo local. El gol que abrió el marcador llegó justo antes del descanso, por la banda derecha: el lateral Arnau Martínez recuperó el balón desde la línea de fondo y centró, pero Pau Navarro, en un intento de interceptarlo, solo pudo desviarlo más allá de Luiz Junior y hacia su propia portería.
El Girona mantuvo a raya al Villarreal
En la segunda mitad, y sin renunciar por completo a su intención ofensiva, el Girona se dedicó a anular al Villarreal. Aunque Georges Mikautadze y Moreno se mostraron intimidantes cuando recibían el balón en posiciones peligrosas, y Nicolas Pepe tuvo mucha participación, el Villarreal parecía incapaz de rematar a puerta. El trío de mediocampistas del Girona, Axel Witsel, Fran Beltrán e Ivan Martín, trabajó incansablemente, manteniendo la posesión del balón y cediéndola en zonas seguras del campo cuando era necesario.
La esperada embestida del equipo de Marcelino García Toral nunca llegó. La celebración efusiva de Míchel, el entrenador del Girona, al pitido final, reflejó una clara sensación de impotencia por parte del Villarreal y de control por parte del equipo local. Si bien el gol de la victoria pudo haber sido afortunado y el Girona solo registró dos tiros a puerta en todo el partido, el Villarreal no puso a prueba al portero Paulo Gazzaniga ni una sola vez.
Este resultado eleva al Girona a la duodécima posición, con 37 puntos, dándoles un colchón de ocho puntos sobre la zona de descenso. El Villarreal, por su parte, regresa a casa en tercer lugar, un punto por delante del Atlético de Madrid. Con ocho partidos por disputar, su tramo final de temporada parece centrarse por completo en una batalla por el tercer puesto con el Atlético. Sin embargo, basándose en la evidencia reciente, esta batalla no parece estar despertando muchas emociones en el «Submarino Amarillo».
