Rostros cabizbajos, incredulidad y jugadores tendidos en el césped: esta es la imagen desoladora que se repite por tercera vez consecutiva. La orgullosa Italia, una potencia futbolística, ha vuelto a sufrir la amarga experiencia de no clasificarse para un Mundial. Tras las ausencias de 2018 en Rusia y 2022 en Catar, ahora se suma de forma dramática la de 2026 en Norteamérica. ¿Y ahora qué? Una nueva y profunda reestructuración es inminente para el fútbol italiano.
