El FC Metz, actualmente en la última posición de la Ligue 1 y preparándose para recibir al Nantes este domingo, se encamina con creciente inevitabilidad hacia lo que sería su octavo descenso a la Ligue 2 en lo que va del siglo XXI, sin contar una bajada a la categoría National en 2012.
Esta recurrente situación ha sumido a los aficionados lorrainos en un profundo estado de hastío y enfado. Están cansados de este incesante «yo-yo» entre las dos principales divisiones del fútbol francés, un patrón que, como ellos mismos expresan con amargura, les hace sentir «felices solo una temporada de cada dos».
