El primer Fin de Semana Retro de La Liga fue un evento encantador. Las viejas equipaciones, la música de salida y los grandes letreros ‘R’ para las repeticiones televisivas crearon una atmósfera única. Equipos como el Villarreal, luciendo la indumentaria de Juan Román Riquelme, viajaron a Bilbao para enfrentarse a un Athletic Club con sus icónicas rayas de los años 70. Fue un viaje bellamente nostálgico, aunque cabe imaginar que las equipaciones de antaño volarían con la ligereza de las actuales, impulsadas por la comprensión moderna de la aerodinámica y, por qué no decirlo, por la necesidad de que los futbolistas se desplacen rápidamente en un mundo de cambio climático.
El Alavés casi revivió la que para muchos es la mejor equipación de la historia del fútbol español, la de la final de la Copa de la UEFA de 2001. Hoy en día, las leyes de protección de datos probablemente impiden que los clubes estampen el nombre de cada socio en la camiseta. El Sevilla logró la victoria, una actuación muy «a la antigua usanza». Curiosamente, algunos jugadores del Atlético de Madrid del sábado eran tan jóvenes que, de manera genuina, podrían haber considerado una equipación de 2022 como retro. Para colmo, leyendas como Santi Cazorla, Iago Aspas, Kike García y Cristhian Stuani aparecieron en las convocatorias de sus respectivos equipos, añadiendo un toque especial al evento.
Hubo una gran acogida a los gráficos televisivos de antaño y a los comentaristas que demuestran un conocimiento profundo del fútbol español, adquirido a través de años de observación. Surge la pregunta de cómo hemos podido subsistir en un mundo sin la proliferación de ‘influencers’ convertidos en expertos del fútbol que, a menudo, parecen desvincularse de la experiencia televisiva tradicional.
Los árbitros también se unieron a la celebración, aunque su participación se limitó a sus atuendos. Las defensas se vieron limitadas en sus entradas por detrás y en el uso de los brazos para ganar ventaja en el área. Un claro ejemplo de las diferencias fue la acción de Jorge Herrando de Osasuna, quien simuló una falta para obtener un penalti, un gesto que parecía evocar la picardía de épocas pasadas, pero que en el contexto de 2026, se sintió como una representación de la evolución (o involución) de ciertas actitudes en el juego.
No todo del pasado era mejor. Nadie echa de menos las pistas de atletismo que separaban a los jugadores de la Real Sociedad de sus aficionados, ni los turbios pagos en efectivo para incentivar a equipos de mitad de tabla a jugar con la máxima intensidad al final de la temporada. Aunque se pueda considerar que los jugadores de La Liga actual están sobrepagados, no hace tanto tiempo que muchos de ellos apenas recibían remuneración.
Era predecible la negativa del Real Madrid a participar en una innovadora iniciativa promocional de la liga, así como la reticencia del Barcelona a preparar una equipación a tiempo sin largas deliberaciones con Nike. El Rayo Vallecano, a pesar de su entusiasmo, se vio limitado por la artesanía de sus equipaciones, hechas a mano por una vecina que no podía cumplir con un plazo tan ajustado. Su particular contribución retro consistía en obligar a los aficionados a hacer cola para comprar las entradas en una taquilla física.
Es probable que el Fin de Semana Retro regrese, y que las equipaciones del Barcelona luzcan encantadoras. La nostalgia es un negocio en auge, impulsado por el ritmo vertiginoso de los cambios tecnológicos que a menudo se perciben como pérdidas, tanto en la sociedad como en el fútbol.
Por supuesto, los jugadores envejecen y las plantillas deben evolucionar, pero el coste de un cambio tan rápido es la falta de identificación entre jugadores y aficionados. Las equipaciones cambian, pero ¿es necesario hacerlo cada temporada? ¿Y tienen que ser tan caras? ¿Qué beneficio obtienen los espectadores cuando sus ligas favoritas cambian de plataforma de transmisión? La reacción en redes sociales al Fin de Semana Retro de La Liga, especialmente desde las Islas Británicas, ha estado marcada por la reminiscencia de programas como ‘Revista de Liga’ y la época en que el fútbol español se emitía en Sky Sports.
El formato clásico de ‘Revista de Liga’ fue cancelado antes de que La Liga retirara los derechos a Sky, pues la investigación de audiencias sugirió que los programas de revista no impulsaban las suscripciones. Es difícil precisar cómo se realizaría una investigación de este tipo para obtener respuestas certeras. Existía una conexión emocional entre los espectadores y los presentadores y expertos de aquel programa. Su cancelación fue sin duda una pérdida.
Sin embargo, no debemos caer en la melancolía excesiva. La Liga cuenta actualmente con estrellas fantásticas, jóvenes talentos formados en las canteras de clubes solventes, y estadios que no parecen abandonados a medio construir. Sería deseable que los acuerdos televisivos se optimizaran para atraer a más espectadores. En cualquier caso, ahora me dirijo a disfrutar de los cuartos de final de la Copa de Europa. Un momento, ¿cómo es que el Atlético de Madrid está en ella si no es el campeón español?
