El Bayern de Múnich estuvo a punto de asegurar el título de la Bundesliga en Leipzig durante la jornada 32. El conjunto bávaro protagonizó una notable remontada, recuperándose de un 2-0 en contra en la primera mitad y llegando incluso a ponerse por delante. Una victoria en ese encuentro les habría proclamado campeones de la liga.
Los goles de Eric Dier, Michael Olise y Leroy Sané alimentaron la esperanza y crearon un ambiente tal que incluso Harry Kane bajó de las gradas al banquillo, preparándose para unirse a la inminente celebración del título.
“En la segunda parte hemos demostrado de lo que somos capaces”, comentó Thomas Müller, refiriéndose al rendimiento y la reacción de su equipo tras el descanso.
Sin embargo, el destino quiso esperar. En el minuto 95, fue el Leipzig quien asestó el golpe final: Yussuf Poulsen marcó el gol del empate, frustrando así la posibilidad de que el Bayern celebrara el título en el campo rival.
“Ese gol del empate lo deja todo un poco extraño. Me siento como un campeón, pero al mismo tiempo sé que el trabajo todavía no está terminado. Es como una cosa intermedia”, describió Thomas Müller, el jugador con más partidos en la historia del Bayern, resumiendo sus complejas emociones en una entrevista posterior al encuentro.
El partido contra el Leipzig representaba la primera de tres «oportunidades» (o «matchballs») que el Bayern tenía para ganar el título de la Bundesliga por mérito propio, siempre y cuando, claro está, el Bayer Leverkusen ganara todos sus partidos restantes.
Si el Bayer Leverkusen no logra la victoria mañana contra el Friburgo, el Bayern se convertirá en «campeón desde el sofá». No obstante, el deseo general en el club y entre los aficionados, compartido por jugadores clave como Harry Kane, es que el Bayern asegure el campeonato por sí mismo, consiguiendo una victoria o un empate contra el Gladbach en el Allianz Arena el próximo 10 de mayo.
