Existen noches cuyo impacto trasciende el pitido final del árbitro. Estas noches perduran, adentrándose profundamente en los pensamientos y resurgiendo en los momentos de silencio.
Existen noches cuyo impacto trasciende el pitido final del árbitro. Estas noches perduran, adentrándose profundamente en los pensamientos y resurgiendo en los momentos de silencio.