La partida de Francesco Acerbi del Inter, al final de la presente temporada, no se presenta como un desafío sencillo. Con su contrato expirando en 2026 y sin perspectivas de renovación, el club nerazzurro se ve obligado a buscar un doble refuerzo para su defensa. La salida del experimentado central exige una estrategia que aborde tanto la profundidad de la plantilla como la calidad individual en la zaga. No se trata solo de encontrar un sustituto, sino de potenciar el equipo en su conjunto, cubriendo las facetas que Acerbi aportaba y elevando el nivel general de la línea defensiva.
